martes, 8 de septiembre de 2015

Test Itaú

Test Itaú



46182619-2


<?php

/*    Este fichero ha sido descargado desde:
   http://www.elrincondelc.com

 * calc.c:  Lame-brain Calculator -
 *
 *  For simplicity in parsing, this program
 *  reads lines of the form:
 *
 *      value operation
 *
 *  where the value is optional in some cases.
 *  For example, the following script computes
 *  the integer part of sqrt(1 + 3.4*3.4):
 * 
 *      3.4 =
 *      3.4 *
 *      1 +
 *      sqrt
 *      floor
 */

#include <stdio.h>
#include <stdlib.h>
#include <math.h>
#include <string.h>
#include <ctype.h>
#include <errno.h>

#define LINSIZ 40

char *getline(char *);

main()
{
    double  reg = 0.0;
    char    line[LINSIZ];

    while (getline(line) != NULL)
    {
        char *op;
        double val;


        /* Parse command string */
        val = strtod(line,&op);
        while (isspace(*op))
            ++op;
        strupr(op);

        /* Perform operation */
        errno = 0;
        if (*op == '+')
            reg += val;
        else if (*op == '-')
            reg -= val;
        else if (*op == '*')
            reg *= val;
        else if (*op == '/')
        {
            if (val != 0)
                reg /= val;
            else
            {
                puts("ERROR>>> invalid divisor");
                continue;
            }
        }
        else if (*op == '=')
            reg = val;
        else if (*op == '^')
        {
            if (val == 0.0)
                reg = 1.0;
            else if (val == 0.5)
                reg = sqrt(reg);
            else
                reg = pow(reg,val);
        }
        else if (strncmp(op,"NEGATE",1) == 0)
            reg = -reg;
        else if (strncmp(op,"MOD",1) == 0)
        {
            if (val == 0.0)
            {
                puts("ERROR>>> invalid modulus");
                continue;
            }
            else
                reg = fmod(reg,val);
        }
        else if (strncmp(op,"CEIL",1) == 0)
            reg = ceil(reg);
        else if (strncmp(op,"FLOOR",1) == 0)
            reg = floor(reg);
        else if (strncmp(op,"ROUND",1) == 0)
            reg = (reg < 0.0) ? ceil(reg - 0.5)
                              : floor(reg + 0.5);
        else if (strncmp(op,"SQRT",1) == 0)
            reg = sqrt(reg);
        else if (strncmp(op,"QUIT",1) == 0)
            exit(0);
        else if (*op != '\0')
        {
            puts("ERROR>>> invalid operation");
            continue;
        }

        if (errno)
            perror("ERROR>>>");
        else
            printf("\t%s => %g\n",line,reg);
    }
    return 0;
}

char *getline(char *buf)
{
    fputs("Calc> ",stdout);
    fflush(stdout);
    return gets(buf);
}

/* Output:
Calc> 3.4 =
        3.4 = => 3.4
Calc> 3.4 *
        3.4 * => 11.56
Calc> 1 +
        1 + => 12.56
Calc> sqrt
        SQRT => 3.54401
Calc> round
        FLOOR => 3
Calc> q
*/

domingo, 8 de diciembre de 2013

Las crónicas del Guatón Sibarita, capítulo 2: El Ají Seco Místico

Las crónicas del Guatón Sibarita

Capítulo 2: El Ají Seco Místico

En este segundo episodio de sus crónicas, les contaré mi experiencia visitando el Ají Seco Místico, conocido restaurant peruano ubicado en el corazón clásico de la capital: Esquina de Mac Iver con Merced.

Lo primero que destaco es que es un restaurant muy espacioso, al que he asistido, por lo menos, unas diez veces. Confieso que una de las cosas que más detesto en un restaurant es tener que reservar o esperar por una mesa. Demasiado engorroso para algo tan cotidiano para mí. En tales casos, por lo general, mis derechos y orgullo como consumidor me exigen emprender otro camino y buscar una alternativa.
Esto jamás me ha pasado en el Ají Seco Místico. Aunque es un lugar muy concurrido, siempre hay suficiente espacio para atender a todos los comensales. El lugar cuenta con una temperatura muy agradable debido al aire acondicionado. Estos días ha hecho mucho calor.

Como ya lo saben, me carga la comida demasiado sofisticada, pero es que nuestros vecinos realmente se pasan. ¡Cocinan demasiado bien y con mucha dedicación! ¿Qué es un humilde pollo arvejado o una vil chorrillana al lado de un pollo a la chiclayana o un lomo saltado? Simplemente no tienen punto de comparación. Perú es una potencia gastronómica y nosotros aún estamos en la Edad de Piedra.

Esta vez he pedido un pollo a la chiclayana, y mi acompañante un 1/4 de pechuga de pollo asado. Su plato viene acompañado con ensaladas y papas fritas.

Simplemente observen lo maravillosamente bien presentados que están los platos (lo siento, no me aguanté de probarlo antes de sacarle la foto):





Y así como su estética es genial, su sabor también lo es.
El arroz, preparado en base a cilantro, está en su punto, y el pollo muy bien cocinado. No es ni demasiado jugoso ni demasiado seco, como si los cocineros hubiesen detenido la cocción en el punto exacto, midiéndolo con un cronómetro.
La salsa es perfecta para acompañar al pollo, es como la del ají de gallina que ellos preparan tan bien. El relleno es espectacular. Jamás se me cruzó por la cabeza combinar estos ingredientes para lograr tan buen sabor.

Pido unas papas fritas, únicamente por gula ya que estaban demás, y es lo único débil que puedo encontrar. Las prefiero más cocidas y más crujientes, con un color ligeramente más oscuro. Lo siento, son mi especialidad así que debo ser justo con la crítica.

¿El precio? Muy conveniente. Contando las papas fritas y la bebida de litro y medio que hemos pedido, hemos gastado alrededor de 16.000 pesos.
Por esta presentación tan gourmet encuentro que es económico. El tamaño del plato también es bastante contundente; mi acompañante no ha podido con él. Naturalmente, yo sí.

Mi evaluación final: 90/100.

Para más información visiten la página oficial del restaurant El Ají Seco Místico.

Nos veremos nuevamente, novatos.

Las crónicas del Guatón Sibarita, capítulo 1: La Ruta de la Milanesa

Las crónicas del Guatón Sibarita

Capítulo 1: La Ruta de la Milanesa

Tras un laboralmente agónico segundo semestre de 2013 que me ha llevado a caminos insospechadamente reflexivos y taciturnos, he descubierto que mi objetivo en la vida es ser mundialmente conocido por mis crónicas sobre comida. Es una de las cosas que mejor hago y por las que me he ganado el respeto y admiración de muchos, y el horror y preocupación de otros tantos.

Siempre he pensado que el gordito del programa de la televisión por cable "Man vs. Food" (Adam Richman) es una alpargata a mi lado, tanto por su poco encanto como por su escaso talento para comer. Creo que en un duelo de comida podría dejarlo fácilmente en ridículo. Así que creo que no existiría una mejor manera de compartir este talento con el mundo que realizando críticas sobre comida. No obstante, aclaro a todo aquel curioso lector que no pretendo ser un crítico gourmet, ya que disfruto de lo simple y lo popular, y para mí lo único verdaderamente importante es satisfacer a mi exigente estómago sin golpear tanto mi bolsillo.

Mi primera crónica tratará sobre los sandwiches de la Ruta de la Milanesa. Siempre que pido comida a domicilio es una de mis primeras opciones, aclarando que no soy un gran fanático de los sandwiches ni de las milanesas. Creo que no existe nada que tenga menos gracia que una milanesa o una simple escalopa.

Llega el pedido de mi milanesa "Buenos Aires". La he pedido de pollo, aunque también existe la alternativa de carne de vacuno. Sus ingredientes son: lechuga, tomate, aros de cebolla morada y mayonesa de ajo.

El sandwich viene en una bolsa de papel y cuidadosamente envuelto, llegando aún tibio después de unos 40 minutos desde que lo pedí. Me dijeron que se demorarían 40 minutos y me llegó sagradamente en ese tiempo.
Creo que la temperatura es la ideal para comer este sandwich, debido a que contiene mayonesa. El único sandwich que me gusta caliente es el barros luco.

Al abrir esta cuidadosamente envuelta milanesa te das cuenta que es diferente, especial. La carne está muy bien preparada. Es sabrosa y agradable al paladar, con muy poco condimento. Le acompañan unos aros de cebolla morada muy bien cortados, uno de mis ingredientes favoritos y que garantizan el éxito, ya que la cebolla es deliciosa en todas sus formas. Por favor, piensen tan solo en un platillo que no pudiera incluir cebolla. Imposible, ¿verdad? 
Finalmente, la mayonesa de ajo es la que añade el toque de sazón a los, por sí solos, insípidos tomate y lechuga. Pocas cosas me desagradan más que el tomate no aliñado, pero esta mayonesa está muy bien preparada y es el toque perfecto para el sandwich.

El tamaño de éste es el adecuado para un goloso como yo. Confieso que, aunque no me impresiona, me deja bastante satisfecho.
Por favor, díganme si estas imágenes no les abren el apetito:




Los únicos puntos débiles que identifico son dos:

  • El pan: Aunque es un pan frica y estoy casi seguro que ofrecen otra alternativa, encuentro que es demasiada masa y lo prefiero mucho más delgado y blandito.
  • El tomate: No fue de mi agrado, ya que me gusta bien maduro, casi dulzón, y detesto el corazón o centro porque es duro, harinoso y desagradable al paladar. Si pudiera sacarlo con algún utensilio al cocinar o preparar algo, sin duda que lo haría.

A pesar de estos puntos bajos, la milanesa, viéndola globalmente, es deliciosa. La recomiendo totalmente, y destaco la gran atención y simpatía de las personas que habitualmente me atienden por teléfono. Un gran detalle que no puede ser pasado por alto.

El precio está demás decir que es el adecuado para este sandwich.

Mi evaluación final es 80/100.

Para que vean más información sobre sus productos y su cuadrante de despacho a domicilio, por favor visiten la página oficial de la Ruta de la Milanesa.

Eso es todo por hoy, estimados lectores. Hasta la próxima. ¡Cambio y fuera!