Las crónicas del Guatón Sibarita
Capítulo 1: La Ruta de la Milanesa
Tras un laboralmente agónico segundo semestre de 2013 que me ha llevado a caminos insospechadamente reflexivos y taciturnos, he descubierto que mi objetivo en la vida es ser mundialmente conocido por mis crónicas sobre comida. Es una de las cosas que mejor hago y por las que me he ganado el respeto y admiración de muchos, y el horror y preocupación de otros tantos.
Siempre he pensado que el gordito del programa de la televisión por cable "Man vs. Food" (Adam Richman) es una alpargata a mi lado, tanto por su poco encanto como por su escaso talento para comer. Creo que en un duelo de comida podría dejarlo fácilmente en ridículo. Así que creo que no existiría una mejor manera de compartir este talento con el mundo que realizando críticas sobre comida. No obstante, aclaro a todo aquel curioso lector que no pretendo ser un crítico gourmet, ya que disfruto de lo simple y lo popular, y para mí lo único verdaderamente importante es satisfacer a mi exigente estómago sin golpear tanto mi bolsillo.
Mi primera crónica tratará sobre los sandwiches de la Ruta de la Milanesa. Siempre que pido comida a domicilio es una de mis primeras opciones, aclarando que no soy un gran fanático de los sandwiches ni de las milanesas. Creo que no existe nada que tenga menos gracia que una milanesa o una simple escalopa.
Llega el pedido de mi milanesa "Buenos Aires". La he pedido de pollo, aunque también existe la alternativa de carne de vacuno. Sus ingredientes son: lechuga, tomate, aros de cebolla morada y mayonesa de ajo.
El sandwich viene en una bolsa de papel y cuidadosamente envuelto, llegando aún tibio después de unos 40 minutos desde que lo pedí. Me dijeron que se demorarían 40 minutos y me llegó sagradamente en ese tiempo.
Creo que la temperatura es la ideal para comer este sandwich, debido a que contiene mayonesa. El único sandwich que me gusta caliente es el barros luco.
Al abrir esta cuidadosamente envuelta milanesa te das cuenta que es diferente, especial. La carne está muy bien preparada. Es sabrosa y agradable al paladar, con muy poco condimento. Le acompañan unos aros de cebolla morada muy bien cortados, uno de mis ingredientes favoritos y que garantizan el éxito, ya que la cebolla es deliciosa en todas sus formas. Por favor, piensen tan solo en un platillo que no pudiera incluir cebolla. Imposible, ¿verdad?
Finalmente, la mayonesa de ajo es la que añade el toque de sazón a los, por sí solos, insípidos tomate y lechuga. Pocas cosas me desagradan más que el tomate no aliñado, pero esta mayonesa está muy bien preparada y es el toque perfecto para el sandwich.
El tamaño de éste es el adecuado para un goloso como yo. Confieso que, aunque no me impresiona, me deja bastante satisfecho.
Por favor, díganme si estas imágenes no les abren el apetito:
Los únicos puntos débiles que identifico son dos:
- El pan: Aunque es un pan frica y estoy casi seguro que ofrecen otra alternativa, encuentro que es demasiada masa y lo prefiero mucho más delgado y blandito.
- El tomate: No fue de mi agrado, ya que me gusta bien maduro, casi dulzón, y detesto el corazón o centro porque es duro, harinoso y desagradable al paladar. Si pudiera sacarlo con algún utensilio al cocinar o preparar algo, sin duda que lo haría.
A pesar de estos puntos bajos, la milanesa, viéndola globalmente, es deliciosa. La recomiendo totalmente, y destaco la gran atención y simpatía de las personas que habitualmente me atienden por teléfono. Un gran detalle que no puede ser pasado por alto.
El precio está demás decir que es el adecuado para este sandwich.
Mi evaluación final es 80/100.
Para que vean más información sobre sus productos y su cuadrante de despacho a domicilio, por favor visiten la página oficial de la Ruta de la Milanesa.
Eso es todo por hoy, estimados lectores. Hasta la próxima. ¡Cambio y fuera!
Te crei el Italo Pasalacuea de la comida waton patà eh vaca...
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