Las crónicas del Guatón Sibarita
Capítulo 2: El Ají Seco Místico
En este segundo episodio de sus crónicas, les contaré mi experiencia visitando el Ají Seco Místico, conocido restaurant peruano ubicado en el corazón clásico de la capital: Esquina de Mac Iver con Merced.
Lo primero que destaco es que es un restaurant muy espacioso, al que he asistido, por lo menos, unas diez veces. Confieso que una de las cosas que más detesto en un restaurant es tener que reservar o esperar por una mesa. Demasiado engorroso para algo tan cotidiano para mí. En tales casos, por lo general, mis derechos y orgullo como consumidor me exigen emprender otro camino y buscar una alternativa.
Esto jamás me ha pasado en el Ají Seco Místico. Aunque es un lugar muy concurrido, siempre hay suficiente espacio para atender a todos los comensales. El lugar cuenta con una temperatura muy agradable debido al aire acondicionado. Estos días ha hecho mucho calor.
Como ya lo saben, me carga la comida demasiado sofisticada, pero es que nuestros vecinos realmente se pasan. ¡Cocinan demasiado bien y con mucha dedicación! ¿Qué es un humilde pollo arvejado o una vil chorrillana al lado de un pollo a la chiclayana o un lomo saltado? Simplemente no tienen punto de comparación. Perú es una potencia gastronómica y nosotros aún estamos en la Edad de Piedra.
Esta vez he pedido un pollo a la chiclayana, y mi acompañante un 1/4 de pechuga de pollo asado. Su plato viene acompañado con ensaladas y papas fritas.
Simplemente observen lo maravillosamente bien presentados que están los platos (lo siento, no me aguanté de probarlo antes de sacarle la foto):
Y así como su estética es genial, su sabor también lo es.
El arroz, preparado en base a cilantro, está en su punto, y el pollo muy bien cocinado. No es ni demasiado jugoso ni demasiado seco, como si los cocineros hubiesen detenido la cocción en el punto exacto, midiéndolo con un cronómetro.
La salsa es perfecta para acompañar al pollo, es como la del ají de gallina que ellos preparan tan bien. El relleno es espectacular. Jamás se me cruzó por la cabeza combinar estos ingredientes para lograr tan buen sabor.
Pido unas papas fritas, únicamente por gula ya que estaban demás, y es lo único débil que puedo encontrar. Las prefiero más cocidas y más crujientes, con un color ligeramente más oscuro. Lo siento, son mi especialidad así que debo ser justo con la crítica.
¿El precio? Muy conveniente. Contando las papas fritas y la bebida de litro y medio que hemos pedido, hemos gastado alrededor de 16.000 pesos.
Por esta presentación tan gourmet encuentro que es económico. El tamaño del plato también es bastante contundente; mi acompañante no ha podido con él. Naturalmente, yo sí.
Mi evaluación final: 90/100.
Para más información visiten la página oficial del restaurant El Ají Seco Místico.
Nos veremos nuevamente, novatos.



